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Belleza algorítmica
En clase de digitalización solemos hablar de cómo construir una marca, de logotipos y de identidad digital. Pero existe una frontera peligrosa: cuando el diseño no se aplica a un producto, sino a nuestro propio cuerpo. Hoy vivimos bajo una violencia estética invisible, esa presión constante que nos exige cumplir con cánones de belleza inalcanzables para ser aceptados. Las redes sociales no son espejos neutros; funcionan mediante una belleza algorítmica. Los algoritmos están programados para "premiar" y dar más visibilidad a rostros que cumplen estándares imposibles: pieles sin poros y facciones simétricas. El algoritmo decide qué es "bello" y esconde…









